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Bernarda y Adela en La casa de Bernarda Alba de Lorca

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Bernarda y Adela en La casa de Bernarda Alba de Lorca
Presentaciones de Espanol 3250

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Elizabeth Huard

 

Español 3250

 

El 24 de abril

 

Papel de Investigación 2

 

Una comparación entre Bernarda y Adela en

La Casa de Bernarda Alba

 

Todas las obras de Federico García Lorca tienen un gran elemento de simbolismo. “La obra de Lorca es rica en imágenes y temas que provocan las emociones y buscan los pensamientos de sus lectores y oyentes” (Reader 20).  Estas imágenes son los símbolos en sus obras. Puede dividir los símbolos en las obras de Lorca en grupos: las personas mismas, sus nombres, los animales, los colores, y los objetos. Hay muchos ejemplos en todas las obras de Lorca de cada grupo de simbolismo.  En la obra de Yerma, el lector puede ver que el nombre, Yerma, indica que ella "was born to be barren..."(Allen 154).  En la obra Bodas de sangre, el agua suelto representa el “libido out in the open” (Allen 168).  En otras palabras, representa la sexualidad.  Pero el simbolismo más interesante e importante es el simbolismo que relata a la sociedad de aquella época que el lector puede ver representado por los personajes principales.  En la “maravillosa La casa de Bernarda Alba” que “fue la última obra de Lorca” hay dos mujeres que representan dos aspectos de la sociedad española del siglo XX (Binding 212).  Las representaciones de cada una pueden ser aplicadas a la sociedad hoy día también.  En esta obra de “mujeres que se ven oprimidas y subyugadas por las normas impuestas por una tradición patriarcal,” las dos mujeres que tiene el sentido más profundo son la madre, Bernarda Alba, y su hija menor, Adela. (Méndez, Harpring, Ballesteros 570).

 En la obra, Bernarda y Adela  representan mejor algo que permanezca eterno hoy día: los dos extremos de la sociedad de restricción y rebelión. Al principios de la historia, “Bernarda and her five daughters have just returned from the funeral of their father...(Cobb 138).  Después de la vuelta Bernarda empieza a mostrar “the cruel and inflexible authority that she wields on the house” (Cobb 138). Sobre la familia de Granada que inspiró la obra Lorca dice, “Era un infierno mudo y frío en ese sol africano, sepultura de gente viva bajo la férula inflexible de cancerbero oscuro” (Slade 2).  Entonces, Bernarda es muy fuerte y cruel a las personas que la rodean que incluyen sus criadas, pero especialmente sus hijas.   Adela es una joven que quiere vivir afuera de las coacciones de su madre y de la sociedad. Ella está enamorada de un hombre, Pepe Romano, quien va a casarse con su hermana mayor, Angustias.  Sin embargo, Adela quiere el derecho de enamorarse con cualquier persona que quiere.  Entonces, ellas representan las dos opuestas más universales: el control completo y la libertad.  Bernarda obviamente representa la opresión de la mujer por sus palabras y acciones. Al principio de la obra, dos criadas están hablando de Bernarda y una se llama La Poncia  dice, “Tirana de todos los que la rodean.  Es capaz de sentarse encima de tu corazón y ver cómo te mueres durante un año sin que se le cierre esa sonrisa fría que lleva en su maldita cara.  ¡Limpia, limpia ese vidriado!” (Lorca, Obras Completas 1441).  Estas líneas  dan al lector una vislumbre rápida en lo que Bernarda representa dentro de la obra.  Puede ver que Bernarda es la opresión encarna sobre todo, de sus hijas, por muchas líneas de la obra.  Por ejemplo, dice a una de sus hijas, Martirio, quien tiene 24 años, “Aquí se hace lo que yo mando.  Ya no puedes ir con el cuento a tu padre.   Hilo y aguja para las hembras.  Látigo y mula para el varón.  Eso tiene la gente que nace con posibles” (Lorca, Obras Completas 1452). También uno de sus sentimientos crueles es que, “Una hija que desobedece deja de ser hija para convertirse en una enemiga” (Lorca, Obras Completas 1507).   Más que el deseo para guardar a sus hijas dentro de los estándares de la sociedad española, ella quiso guardarlas encerradas dentro de las cuatro paredes de su casa diciendo a su hija Adela que le trajo un abanico con flores rojas y verdes,

Pues, busca otro, que te hará falta.  En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle.  Hacemos cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas.  Así pasó en casa de mi padre y en casa de mi abuelo.  Mientras, podéis empezar a bordar el ajuar.  En el arca tengo veinte piezas de hilo con el que podréis cortar sábanas y embozos (Lorca, Obras Completas1451).

Aunque la mayor parte de las hijas de Bernarda no se hayan rebelado contra ella, puede ver que todas ellas quieren desesperadamente escaparse. En una conversación con su madre, Magdalena dice, “Sé que yo no me voy a casar.  Prefiero llevar sacos al molino.  Todo menos estar sentada días y días dentro de esta sala oscura” (Lorca, Obras Completas 1452).  Muestra claramente que Magdalena quiere escapar de su jaula por otro trabajo al lado de bordar implicando que ella haría cualquier cosa para escaparse de la vida de la mujer indefensa y débil.  Sin embargo, tristemente, solamente una de las hijas toma medidas para rebelar contra su madre y la sociedad misma, y es la hija mas joven, Adela.

            Adela es lo contrario de su madre actualmente y simbólicamente.  Ella encarna la liberación, la independencia, la libertad y la sexualidad.  El lector entiende la parte de Adela muy pronto en la obra.  La primera cosa que Adela hace es llevar un vestido verde para mirar a las gallinas.  Cuando regresa, Martirio, su hermana mayor, castiga a ella para llevarlo en un tiempo de luto porque debe llevar solamente el color negro.  Entonces, Adela dice que el tiempo de luto ha venido en la peor época de su vida.  A este, Martirio responde, “Ya te acostumbrarás,” y Adela con mucha furia dice,  “No me acostumbraré.  Yo no puedo estar encerrada.  No quiero que se me pongan las carnes como vosotras; no quiero perder mi blancura en estas habitaciones; mañana me pondré mi vestido verde y me echaré a pasear por la calle. ¡Yo quiero salir!” (Lorca, Obras Completas 1466).  Obviamente, ella está diciendo que es deseosa de una vida más viva y que no puede vivir en la manera de una mujer enjaulada.  Ella mira a sus hermanas y rechaza hacerse lo que ellas y su madre se hicieron hace mucho tiempo.  Ella rechaza conformarse a la voluntad de su madre, y por una escala más grande, la voluntad de sociedad.  Entonces, cuando Martirio está preguntando a Adela sobre la mala condición del cuerpo (sospechando que la situación con Pepe Romano efectua a ella), Adela dice, “¡Déjame ya!  ¡Durmiendo o velando, no tienes por qué meterte en lo mío! ¡Yo hago con mi cuerpo lo que me parece!” (Lorca, Obras Completas 1479).  Este arrebato es sólo un precursor a lo que Adela viene de representar en la obra.  Este arrebato muestra su individualidad y la diferencia entre Adela y sus hermanas. Ella no tolerará las injusticias que ellos toleran cada día, y ella pagará mucho para su demanda para libertad. Una de las partes más representativas de su rebelión es cuando ella está hablando con La Poncia, una de las criadas.  Poncia ha estado escuchando y poniendo atención en las acciones de todas las hermanas.  Por eso, ya sabe que Adela está enamorada de Pepe el Romano aunque Angustias deba casarse con él.  La Poncia dice a  Adela,

¡Deja en paz a tu hermana, y si Pepe el Romano te gusta, te aguantas!  Además, ¿quién dice que no te puedes casar con él?  Tu hermana Angustias es una enferma...entonces Pepe hará lo que hacen todos los viudos de esta tierra: se casará con la más joven, la más hermosa, y esa serás tú.  Alimenta esa esperanza, olvídalo, lo que quieras, pero no vayas contra la ley de Dios (Lorca, Obras Completas 1481).

Entonces, Adela le dice callarse y que:

Es inútil tu consejo.  Ya es tarde.  No por encima de ti, que eres una criada;  por encima de mi madre saltaría para apagarme este fuego que tengo levantado por piernas y boca.  ¿Qué puedes decir de mí?  ¿Qué me encierro en mi cuarto y no abro la puerta?  ¿Qué no duermo?  ¡Soy más lista que tú! Mira a ver si puedes agarra la liebre con tus manos (Lorca, Obras Completas 1482).

Adela elije sus palabras sabiamente para mostrar que no va a conformarse a lo que La Poncia, la madre, y la sociedad quieran que ella ser.  Pero, al fin de la obra es cuando el lector puede ver las consecuencias de las acciones y palabras de libertad de “Adela, the character who has paid for rebellion with her life” (Lorca, In The Green Morning: Memories of Federico 241).  Lo que pasa en esta escena final es que Martirio, una de las hermana mayores de Adela que es muy celosa, se enfrenta a Adela y dice a Adela que necesita parar de ver a Pepe Romano.  Adela responde,

Ya no aguanto el horror de estos techos después de haber probado el sabor de su boca.  Seré lo que él quiera que sea.  Todo el pueblo contra mí, quemándome con sus dedos de lumbre, perseguida por los que dicen que son decentes, y me pondré la corona de espinas que tienen las que son queridas de algún hombre casado (Lorca, Obras Completas 1528).

Entonces, Adela trata de escaparse de su hermana y Martirio llama a su madre y dice a ella que Adela  tiene paja en sus enaguas, indicando sus 'pecados' con Pepe el Romano.  Entonces, Bernarda dice, “¡Esa la cama de las mal nacidas!” (Lorca, Obras Completas 1529).  En reacción, muy enojada, Adela dice, “ ¡ Aquí se acabaron las voces de presido!  Esto hago yo con la vara de la dominadora.  No dé usted un paso más.  En mí no manda nadie más que Pepe” (Lorca, Obras Completas 1529).   Declarando este, ella toma el bastón de su madre  y lo rompe en dos partes simbolizando la declinación última de las reglas de su  madre y las reglas de sociedad que dicen que ella tenga que ser una mujer “respetable” y va en contra de sus sentimientos porque ellos socialmente se equivocan, pero ella rechaza conformarse.  Entonces, Bernarda consigue un arma y Pepe huye.  Adela piensa que Pepe está muerto, y por eso se suicidó.  Tristemente, la única cosa que Bernarda tiene que decir en reacción a la muerte de su hija es, “Ella, la hija menor de Bernarda Alba, ha muerto virgen.  ¿Me habéis oído? ¡Silencio!; ¡silencio he dicho! ¡Silencio!” (Lorca, Obras Completas 1532).  Irónicamente, Adela se cuelga para escaparse de la opresión con que la madre la colgó todos los días de su vida.

            En la obra La casa de Bernarda Alba hay mucho simbolismo.  Pero, los símbolos de suma importancia son los que tienen relación con la sociedad española y todas las sociedades hoy día: los símbolos encontrados en los personajes de la madre, Bernarda Alba, y su hija menor, Adela.  Ellas representan los contrarios de restricción de la madre y la sociedad en contraste con la libertad a través de la rebelión de la joven Adela.  Desafortunadamente Adela paga con su vida y hasta su muerte está tratando de escaparse de la restricción de su madre y la sociedad aun si ella es rechazada por todo el pueblo para ser una amante de Pepe, solamente quiere vivir libremente. En la obra magnífica de Lorca, La Casa de Bernarda Alba, Bernarda y Adela, sobre todo,  representan la eterna “lucha de la libertad contra la tiranía, del instinto natural contra la razón arbitraria, de la vida estimulante y fecunda contra la muerte paralizadora y estéril” (Barcía 403.) Desafortunadamente, muchas veces esta lucha para libertad se termina mal y el tirano sigue reinando, como en la obra La Casa de Bernarda Alba.

 

 

 

 

 

Obras Citadas

Allen, Rupert C. Psyche and Symbol in the Theater of Federico García Lorca:  Perlimplín, Yerma, Blood Wedding.  Austin, Texas: University of Texas Press, 1974.

Barcía, Jose Rubia.  “El Realismo Mágico de La casa de Bernarda Alba..  Federico García Lorca.  Ed. Ildefonso-Manuel Gil. Taurus Ediciones: Salamanca, 1975. 383-403.

Binding, Paul.  García Lorca o la imaginación gay. Barcelona, Spain: Laertes, S.A. de Ediciones, 1987.

Cobb, Carl.  Federico García Lorca.  Ed. Gerald Wade.  Boston, Massachussetts:  Twayne Publishers, 1967.

Lorca, Federico García.  In the Green Morning: Memories of Federico. Trans. Christopher Maurer.  New York:  New Directions Publishing Corporation, 1986.

---.  Obras Completas, 11th ed.  Madrid, España: Aguilar, S. A. de Ediciones, 1966.  

Méndez, Francisca Paredes, Mark Harpring, and José Ballesteros.  “La Narrativa Renacentista y La Vida de Lazarillo de Tormes.”  Voces de España:  Antología literaria. Edited by Helen Richardson.  Boston, Massachusetts: Thomson Heinle, 2005. 96-105.

 Slade, Carol.  “The Hell of Bernarda’s House.”  García Lorca Review 3 (1975):  70-77. 

 

 

           

 

 

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Caras vemos, corazones no sabemos...